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Abre muy bien los ojos
antes de que tu alma
se quede sin aliento mientras duermes
antes de que te cieguen los espejos
antes de que te cieguen las aristas del alba
multiplicada en todas las ventanas .
Siempre habrá un cuerpo amado
que en sus pliegues encierra el paraíso
aunque tú no lo sepas .
Sobre el cristal
queda la telaraña de escarchas
que mató nuestros sueños ,
ya no nos queda nada por lo que soñar ,
ya ni siquiera sabemos soñar .
Vuelves a tu cubil a llorar en silencio
y más solo que nunca
pero llevas mi sombra contigo
pegada a tu corazón hasta que te mueras
igual que yo llevo la tuya .
Antes de que las manos se me ahoguen
en sus propias palabras
me quedaré sin ellas
ahora que ya conozco el horror del vacío.
Deja que el mínimo sol te caliente las manos
y recuerda que al nacer
no tenías los ojos tristes , tan tristes ,
sabe , siente
que algo de amor te llega cada vez que respiro
que algo de amor me llega cada vez que respiras
y allí donde tú mueras yo estaré allí contigo .
Y sólo saber éso te ayudará a vivir .
Cielo sobre Berlín.
Cielo que ha congelado el aire fósil
que queda entre las vísceras .
Y las manos heladas de los ángeles ,
la muerte de los niños y sus manos tan blancas .
Sangre sangre y más sangre ,
los sueños inundados de palabras
y en el medio el elogio de todas las locuras.
Las leyes te mataron la inocencia
como lentes que miran tu vacío ,
el horror del vacío que he tocado en tu vientre .
Abre muy bien los ojos
porque el tiempo te mira desde dentro
de todos los relojes ,
te espera silencioso detrás de los espejos
y te sigue los pasos como un verdugo insomne .
Y trata de mirarles a los ojos del tiempo
mientras te dejen.
Alguien dijo que somos el tiempo que nos queda
pero el tiempo somos sólo nosotros mismos
que lo tallamos en cada gesto cada día
mientras nos compramos la muerte
en cómodas cuotas fijas
hasta que nos dan una caja
para meternos nosotros mismos
con todo el tiempo ,
con todo el tiempo ,
un tiempo líquido que se puede beber ,
que se puede mezclar con ceniza
y corre y juguetea
en la tinta que me vuela en los dedos ,
un tiempo líquido que corre
en la sangre y en el vino ,
que se congela en el hígado de las ocas
y en las oraciones de los muertos ,
que se muere de pena en las iglesias
y goza en la sonrisa de cristal de los niños .
Cada vez que trazamos
en un cuerpo amado una frontera ,
una frontera más ;
cada vez que olvidamos
que somos poco más
que un muñeco de barro más o menos perfecto ,
cada vez que llenamos nuestros actos más íntimos
de leyes y más leyes
nos morimos un poco .
Muero todos los días
igual que tú te mueres detrás de tu mirada
por todo lo que no puedes hacer, tocar , decir
que ya estaba escrito y decidido
antes de que nacieras .
Y de pronto descubres que no hay felicidad
en medio de la niebla que te cubre los días
días en que no encuentras tu lugar en el mundo .
No hay nada que te endulce
la espuma de las horas
que huele a puerto solo y a desván olvidado
donde yacen tus sueños con el pulso dormido .
El universo entero
te parece de pronto suspendido en la nada .
Pero el día que no tengas residencia en la tierra
echarás de menos cada rato y cada gesto ,
cada sudor y cada lágrima ,
y ese día
se acerca derritiendo los relojes.
Hoy, aparentemente ,
no hay redención posible
aquí donde se nace sufre y muere
donde el ser y la nada se confunden .
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